Review: La Bella y la Bestia

Considerando lo que es Disney hoy a nivel cinematográfico, podemos decir que la falta de ideas está siendo una de sus más fuertes premisas, puesto que lo que más nos llegan de parte de la productora comandada por el querido Mickey son franquicias (Marvel y LucasFilm a la cabeza) o remakes de sus más grandes clásicos animados. En este caso un film que realmente no pedía ninguna reinvención, puesto que La Bella y la Bestia de principios de los 90 se ha mantenido como un film atemporal que aún se puede disfrutar a día de hoy –y lo sé porque volví a ver aquel clásico para realizar esta crítica-. Si bien, ni el film de ese entonces es perfecto y este no mejora sus opciones, solo quedamos ante un nuevo intento de mantener el reinado y quizá, la idea de acercar estas historias a las nuevas generaciones, porque si de algo pueden ayudar estas nuevas películas, es querer volver a ver esa magia que nos cautivó en aquellos años y quizás añorarla por lo que hoy no se logró.

No diré que el film es aburrido puesto que no lo es, se ve con tranquilidad y se puede disfrutar como la mayoría de las cintas de la casa Disney. Si de algo ellos saben es lograr mantener a su público entretenido a pesar de los peros –y muchas veces es lo único que se les pide-, pero considerando que estamos ante un remake, quizá la necesidad de innovar en ciertos aspectos les hace caer en trampas evitables para aquellos que conocemos a su predecesora y, en primera instancia, es el tiempo. La película se agrega por lo menos media hora más en alargar la historia para intentar explicar cosas que no se hicieron en su momento, frente a esto se puede decir que en algunas oportunidades logran agregar algo nuevo, pero en la mayoría parece más un relleno que no aporta y finalmente terminamos esperando pasar a la siguiente escena. En este caso también se ven afectadas las canciones, puesto que agregan algunas y otras ocupan más metraje del necesario, pero acá lo dejo a criterio de cada uno si en verdad gustan de estas modificaciones, en mi caso personal no me complicaron mayormente salvo una de las canciones nuevas que le dieron al personaje de Bestia y que sentí que le quitaba un poco de fuerza al personaje.

En esta idea de agregar cosas nuevas pienso que uno de los personajes que mejor se beneficia fue el de Lefou, el fiel acompañante de Gastón, que gracias a la interpretación de Josh Gad le aporta el tono de comedia necesario a un film que no nos permite encontrar mucha empatía con el resto de los personajes, quienes cumplen el cometido sin darnos nada nuevo. Es decir, Gastón interpretado por Luke Evans, se convierte en una buena copia de su contraparte animada, pero nada más, y así con el resto de los personajes, incluso Emma Watson -que a mi gusto es una actriz que siempre cumple en sus roles- se le nota muy justita en su interpretación de Bella y no se siente una real conexión con la Bestia.

Es acá donde finalmente la película gana más por la idea preconcebida que tenemos de la versión animada, donde el recuerdo es quien nos hace ver la película con otros ojos y quizá para algunos con esto es más que suficiente para disfrutar del film, pero para otros que siempre esperamos algo más de magia por parte de Disney se hace un poco insuficiente para llenar ese paladar cinematográfico que ellos mismos se encargaron de formar clásico tras clásico.

Por otro lado, es innegable la calidad técnica del film, el juego que se le da al castillo encantado por medio de los criados reconvertidos en relojes o candelabros es de gran factura y muy bien traspasados a una situación más ‘real’ que las imágenes vistas en los 90; por ejemplo, la reconversión de la Sra. Potts en una tetera o Lumiere en candelabro, lo único lamentable en este caso es que no podemos disfrutar de los actores detrás de estos personajes en versión real más que por unos minutos considerando el devenir de la historia, pero quién no quisiera disfrutar más de Emma Thompson, Ewan McGregor, Ian McKellen o Stanley Tucci, grandes actores que con sus voces aportan mucho para darle vida a cada uno de los elementos del castillo.  Con esto quisiera cerrar diciendo que una de las grandes escenas como es la interpretación de ‘Nuestro Huésped’ logra un buen símil y es de esos momentos que no tienen nada que envidiar al recuerdo que tenemos en la cabeza.

Amigos, vaya a verla si quiere disfrutar de la magia de Disney y/o recordar viejos tiempos, pero hágalo sabiendo que nuestro amigo Mickey a veces trabaja en modo automático y logra cumplir con el mínimo que es divertir, y como ya dije anteriormente, en el 7º arte a veces solo eso basta.

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Fuente: Te invito al cine

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