Review: Ghost in the Shell

Partiremos destacando el aspecto visual del film, su espectacularidad llama la atención y la fineza de los efectos especiales se agradece. Claro está que no veremos nada original para quienes gusten de la ciencia ficción, desde los tiempos de Blade Runner las súper ciudades mega tecnológicas son pan de cada día, cayendo muchas veces en la odiosa comparación de ser más una copia que una reinterpretación del género (a criterio propio, lo más nuevo que se vio en ciudades futuristas es lo que aportó Futurama, pero eso ya es otra cosa). La paleta de colores es atractiva y saben jugar muy bien con el concepto del neón o la creación de hologramas publicitarios; pero también es cierto que el juego de FX es lo mínimo para que una película de estas características pueda ser creíble, al menos desde la historia que nos venden, porque también tenemos futuros como el de Hijos del Hombre (Alfonso Cuarón, 2006), donde la falta de tecnología no es un impedimento para nada. Si al final te sirve a favor de la historia, bienvenido sea, pero acá pareciera más un relleno estético que otra cosa. Pero un relleno bien hecho, la verdad por delante.

Como lo mencionamos anteriormente, el ‘pero’ de esta película está en el refrito que se contempla en su historia. La enésima venganza a lo ‘Frankesteinstyle’ donde la máquina se revela contra su creador, todo envuelto en un paquete filosófico que se encuentra más plasmado en sus diálogos que a nivel visual, donde si estos no existieran solo sería otra película de ciencia ficción más con un final previsible y una trama desgastada. Estos elementos ya se encontraban en la obra original y si bien, uno podría decir que ahí ya es un refrito, el manga y su versión animada le aportan otros elementos que la hacen ser recordada aún en nuestros días. No diré que la mano ‘made in Hollywood’ no le pesa a la película al momento de buscar hacerla más accesible y con eso simplificar muchos de los temas que abarca la pieza en la que el filme se basa, pero si bien tampoco se le pide que se reconvierta en esa pieza de culto, lo ideal es que también hubiese tenido un poco más de arrojo en su mensaje.

Al final, lo que uno quizá más lamenta es que esto termina afectando a la pieza general y a una Scarlett Johansson que ya se acostumbra a este tipo de papeles de chica de acción, pero que en esta versión femenina encuentra quizá su papel menos afortunado hasta la fecha, incluso, la presencia del gran Takeshi “Beat” Kitano o Juliette Binoche, no termian de darle muchos puntos al conjunto.

Con esto concluir que no trae nada nuevo, es una película de acción al uso que igualmente cumple en este apartado en los momentos que corresponden, pero que sí apunta de buena manera a nivel, sobre todo muy disfrutable para verla en pantalla gigante; eso sí, el 3D es nuevamente muy opcional donde algunas escenas logran sacarle partido, el resto tu ojos se acostumbran con facilidad y, además, toda la gama de colores que destacamos anteriormente se pierde un poco ante el leve bajón de luz que tiene la película debido al uso de los anteojos.

La decisión es suya, pero recuerde que si desea acercarse al cine para ver a Scarlett, no traiga fresca la memoria de la versión animada y posiblemente igual disfrute de este nuevo estreno en cartelera.

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Fuente: Te invito al cine

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