La U derriba al líder y se mete en la pelea por el campeonato

La Universidad de Chile de Frank Darío Kudelka tuvo lo que le estaba haciendo falta: un triunfo en un clásico. Más allá del 2-0 sobre la Universidad Católica líder del campeonato, fue un día de actuaciones brillantes, de festejo. Una de esas jornadas que los hinchas recuerdan por mucho tiempo. La U venció a la UC con goles de Rafael Vaz y Yeferson Soteldo y, con ello, revive sus opciones en el torneo, complica al rival clásico y deja el campeonato con una espectacularidad que ni un talentoso guionista habría planeado.

El clásico fue espectacular. Se jugó a un ritmo altísimo, con emoción permanente, un gran marco de público y un resultado que se festejó en Ñuñoa, en Concepción y en Antofagasta. La pelea por el título se torna apasionante.

Lo emotivo del encuentro quedó claro antes del minuto. Matías Dituro frenó fuera del área a Francisco Arancibia a los 43 segundos. Era tiro libre y expulsión, pero el juez Piero Maza interpretó que el Pollo gambeteaba hacia afuera y existía la posibilidad de que un defensa le cubriera el ángulo. Con ello, según el árbitro, dejaba de ser opción clara y lo del portero no era un último recurso. Fue un error, grande, enorme, y la UC zafó de jugar todo el partido con 10 hombres.

La UC se repuso del susto inicial y se aventuró a la portería de Johnny Herrera. Marcos Bolados desbordó casi hasta el área chica, pero el centro no encontró a ningún compañero cruzado. A los 16′, Buonanotte desvió desde la entrada del área y a los 19′, Andrés Vilches desvió un cabezazo desde inmejorable posición.

La desgracia para los cruzados se produjo cuando Gonzalo Espinoza cayó sobre Luciano Aued. La rodilla del volante azul le pegó a la nariz del cruzado. La hemorragia fue inmediata y el zurdo de la UC requirió varias atenciones médicas para frenar el sangramiento. La historia de Fuenzalida ante la U de Concepción se repetía.

La U lo tuvo a los 34′. Matías Rodríguez habilita a Ángelo Henríquez. Su enganche mandó a comprar pan a Kuscevic y elevó cuando estaba solo ante Dituro. Cinco minutos más tarde Soteldo no pudo capitalizar un error de Magnasco. Le quedó para la zurda y le pegó mordido.

Rafael Vaz abrió la cuenta a los 41′ con un gol calcado al que le anotó a Unión La Calera. Tiro de esquina de Espinoza y el defensor madrugó a Aued para darle fuerte con la parietal derecho y dejar sin opciones a Dituro. Estalló el Nacional y un brasileño volvió a anotar en un clásico universitario después de 31 años. Frank Kudelka también celebró porque las jugadas de balón parado nuevamente venían en su auxilio.

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La UC fue un vendaval en el complemento. A Lanaro le anularon un gol por empujón previo a Echeverría. Sáez se lo perdió solo tras cesión de Bolados y, a continuación, Herrera estuvo brillante para achicarle a Buonanotte. Todo eso antes de los siete minutos del segundo tiempo. La presión era enorme en un partido que no daba respiros. Los cruzados, con el recuerdo del desastre ante Huachipato fresco en la mente, se lanzó con todo, pero cometió el mismo pecado de Talcahuano: se descuidó atrás y quedó permeable al error.

Kudelka envió al campo a David Pizarro por Arancibia. El Fantasista quedaba en una misma línea con Rafael Caroca, mientras que arriba iban Henríquez con Soteldo. El plan se fue a las pailas cinco minutos después de la sustitución porque se lesionó el ‘9’ azul. Isaac Díaz tuvo que saltar a la cancha.

Aued probó a Herrera desde fuera del área a los 70′ y el capitán azul la envió al tiro de esquina. Para el cuarto de hora final, San José apostó a quemar todas las naves: sacó al lateral Magnasco y envió David Llanos.

Justo en ese momento vino el contragolpe mortal, el golpe de nocaut de la U. Pizarro se la dio a Leiva y éste a Soteldo. El venezolano encaró por la derecha y sacó un latigazo al ángulo inatajable para Dituro y para cualquier arquero. El “Chamo” se sacó la camiseta y festejó en el lado sur, donde se armó el carnaval. Kudelka, vuelto loco en el festejo, se fue expulsado. Y los cruzados, que estaban cambiando la defensa a línea de tres y sin lateral izquierdo -justo por donde entró Soteldo- lamentaban la desgracia.

Soteldo se llenaba de gloria después de vivir la semana más difícil desde que está en Chile. El ’10’ de los azules, quien la pasó muy mal, corroboró algo que es más viejo que el fútbol: no se ha inventado nada más lindo que ganar. Los azules lo gozan porque derribaron al clásico rival y porque se meten en la pelea por el título.

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